Hola gentecilla!! Mucho tiempo sin escribir eh... Bueno, prometo escribiros algo prontito.
Hoy os escribo para pediros un favorcillo, es muy simple, tan solo os robará dos minutos. Se trata de lo siguiente:
Tenéis que meteros en el siguiente link: http://www.microrrelatos-sms.com/login , registraros (no se tarda nada), y a continuación os metéis en el link que queráis votar.
Aquí os dejo cada microrelato con el link correspondiente:
1- Pedacitos de mi corazón.
Hace tiempo encontré... un pedacito de corazón en mi bolsillo. Busqué y busqué los demás, pero no los encontré. Hoy he soñado que fuiste tú quien me los robó. Cuídalos.
http://www.microrrelatos-sms.com/stories/8541
2- Aquel beso.
Hace tiempo encontré... un recuerdo que quise olvidar. Ese primer beso que nunca debió pasar, ese primer beso con el que siempre soñé. Aquel beso que me hizo aprender.
http://www.microrrelatos-sms.com/stories/8548
Tengo que conseguir quedar entre los 100 primeros, si me ayudáis me haríais un favor muy grande y os estaré eternamente agradecida.
Además, al registraros, tenéis la opción de participar, y si se os da bien estas cosillas, pues los premios están guays!
MUCHAS GRACIAS!!
Yaii.
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11 de febrero de 2011
1 de febrero de 2011
Algo más que café
Como cada día Amanda se sienta en su mesa de siempre, no sabe porqué, pero desde que empezó a ir al Starbucks cada tarde es como si esa mesa estuviese guardada para ella, la verdad es que no suele ir gente nueva, por lo tanto las caras son conocidas.
Saca su portátil y lo enciende mientras bebe un sorbito de su mocca blanco con extra de nata y sirope de chocolate, su bebida favorita, alza la vista y lo ve, tan guapo como siempre, tiene un toque misterioso que a ella le gusta, pero en este momento su cabeza está hecha un lío.
Abre la página, introduce su nombre de usuario y su contraseña y listo. Tiene unos cuantos tweets de él mencionándola, los lee y sin quererlo suelta una carcajada, siempre está haciéndola reír.
El chico de enfrente la observa, ¿de que se estará riendo? Esa chica le atrae mucho, comparten miradas, pero nada más, además, Dani solo piensa en ella, aquella chica a la que apenas conoce, pero le vuelve loco. Lleva varios días dándole vueltas al asunto, ¿y si se lo dice?, ¿y si le dice de una vez por todas lo que siente? Si, es lo mejor, abre su perfil y decide enviarle un mensaje privado. Lo hace en 140 caracteres nada más, le gustaría disponer de más, pero no puede ser, así que acorta las palabras como puede y cuando termina le da a enviar.
Al otro lado de la pantalla está ella, todavía no sale de su asombro, acaba de leer el mensaje y no duda en contestar, ella también siente lo mismo, y entre mensaje y mensaje expresan sus sentimientos y se cuentan sus miedos, y es que los dos tienen lo mismo en la cabeza, no se conocen.
Después de un buen rato intercambiando confesiones los dos chicos llegan a la misma conclusión, tienen que quedar, verse y aclarar sus dudas y después todo se verá.
Los dos viven en la misma ciudad y en la misma zona así que ya que ninguno de los dos tiene nada mejor que hacer deciden quedar esa misma tarde.
Amanda le cuenta que desde hace unos meses cada tarde va al Starbuks así que le propone quedar allí.
Dani aún está perplejo, ¿en el Starbuks?, ¿ella está ahí? Pero eso es imposible, que él sepa solo hay uno por esa zona, y él está allí. Mira a su alrededor. ¿Quién podrá ser? La mayoría de clientes supera los 20 años y ella le ha dicho que tiene 16, hay un grupito de chicas un poco escandalosas que van cada tarde, pero no, ella no es así, las descarta. Mira al frente y ahí la ve, con su portátil. Se fija en sus ojos, sus preciosos ojos, parece que está impaciente, como esperando una respuesta. Un momento, ¿es ella? Si, tiene que ser ella, no hay nadie más que entre dentro de las posibilidades. ¿Qué hace? Manda un último mensaje, recoge, se levanta y se dirige hacia la mesa de enfrente.
En ese mismo instante ella lee el nuevo mensaje, ¿está aquí? ¿justo enfrente? Levanta la cabeza y ahí está el con su preciosa sonrisa.
- Hola… ¿Tú eres mandyg94?
- ¿Y tu dani293?
No hacen falta las palabras, los dos sonríen y sin pensárselo Dani se sienta en la silla que queda libre al lado de Amanda.
Después de ese día nada volvió a ser lo mismo para ellos. Cada tarde se sentaban juntos en la misma mesa, twitteaban, compartían cafés, sonrisas, miradas y besos. Muchos besos.
Yaii
31 de enero de 2011
Secreto de un cuaderno.
Estela es una chica de 16 años soñadora, lista, divertida y muy especial. Siempre ha tenido un libro en sus manos, desde que tiene uso de razón. Es tal su amor por los libros, que cada tarde va a la biblioteca, aunque no coja ningún libro, simplemente con su ordenador o haciendo cualquier cosa, ella se siente cómoda entre los libros, como ella dice, es su hábitat.
A esa misma biblioteca va todas las tardes Lucas, un chico de 18 años tímido, desastroso y serio, pero es guapísimo, sus ojos son preciosos y su sonrisa también. Por lo menos eso es lo que piensa Estela.
Hace tan solo unos meses que empezaron a coincidir cada tarde en la biblioteca, se conocen de vista, y cuando se ven, ambos sonríen, pero ninguno de los dos se ha atrevido a más.
Estela tiene un secreto, un secreto que solo ella conoce, y es que desde hace unos años escribe un cuaderno, un cuaderno en el que expresa todo lo que siente. Todo. Escribe pequeñas historias, sueños en los que ella es la protagonista, letras de sus canciones preferidas, para Estela es muy importante, ese cuaderno es ella, por decirlo de alguna manera, es su espejo. Ya que tú puedes conocer a una persona, pero no la conoces del todo si no sabes lo que piensa en cada momento.
Estela está sentada en su sitio preferido, a espaldas de la ventana, le encanta la luz natural y que el calor de los rayos del sol le dé en su espalda. Suena una musiquita. Mensaje. Estela mira a Marta, la bibliotecaria, que ésta la mira con una sonrisa, y le pide disculpas con la mirada. Segundos después cada una vuelve a lo suyo. Lee el mensaje. Es de Claudia, su mejor amiga, la necesita para explicarla una cosa de Mates. Sin dudarlo recoge sus cosas y sale por la puerta. Siempre procura no olvidarse nada y la mayoría de las veces lo consigue, pero esta vez no tiene suerte, se deja encima de la mesa su cuaderno.
En la mesa de al lado está Lucas, la ve marcharse y sin quererlo se le escapa una sonrisa. Vuelve a la realidad, mira a su alrededor. Hay algo en la mesa de al lado. ¿Qué es? Parece un cuaderno. Se levanta y lo coge. Pone Estela con letras brillantes y está decorado con pegatinas. Un cuaderno muy original, piensa. Duda si abrirlo o no, pero lo hace, lo abre por una pagina cualquiera, es la letra de una canción, comienza a leerla y se da cuenta de que le suena bastante, sigue leyendo y enseguida la reconoce, es la letra de forever de Chris Brown, una de sus canciones favoritas. Le parece interesante aquel cuaderno así que sin pensárselo regresa a su mesa y sigue leyendo. Cada página le fascina más. Esa chica… Le gustaba, le encantaba y no la conocía. Ahora que la conoce lo siente. Amor.
Tiene que devolvérselo, pero no sabe como hacerlo, así que al día siguiente decide dejarle una nota en su asiento. “Tengo tu cuaderno, tranquila, no tengo la intención de secuestrarlo, aunque me encanta y podría hacerlo, pero lo único que quiero es una cita. ¿Qué te parece a las 17:30 en el parque de enfrente? Sé como eres, no te fallaré.” Y con una carita con un guiño se despide.
Estela no sale de su asombro al leer la carta, ¿quién tiene su cuaderno?, ¿quién lo ha leído? Ella sabe que solo puede ser alguien de la biblioteca, ya que allí fue donde se le olvidó, pero… ¿quién? Mira a su alrededor para ver si están los mismos de siempre y así es. Los mismos de siempre, aunque… ¿Y el? ¿Dónde está? ¿Es él? Se moriría de vergüenza si fuese él. Aunque si Estela tuviese que elegir entre todos los que van cada tarde a la biblioteca para que uno de ellos lea su cuaderno, sin duda le escogería a él. No sabe por qué, pero tiene muchas ganas de que él sepa como es por dentro. De que se conozcan. Suspira, recoge sus cosas y sale de la biblioteca. No puede dejar de pensar en él, el chico misterioso que le encanta. ¿De verdad es él? No. Puede que no. Puede que simplemente se haya puesto enfermo, o haya quedado, ¿quién sabe?
Estela llega al parque son las 17:25. Está impaciente, ¿quién será? Se pone los cascos del iPod y se sienta en un banco a escuchar música. Suena She will be loved de Maroon 5, esa canción le hace pensar. ¿Por qué nunca se ha sentido querida? Nunca nadie se ha enamorado de ella, a pesar de haber tenido unas cuantas relaciones, si, se lo ha pasado bien, ha disfrutado y ha querido, pero nunca ha recibida tanto como ha dado.
Observa como unos niños juegan en la arena, le transmiten tanta ternura. De pronto nota como si alguien le tapase la vista, se echa las manos a los ojos pero estos están cubiertos por unas manos, y no son las suyas, las agarra y las aparta despacio. Se gira y le ve.
- Tú.
- Yo… Me llamo Lucas.
- Estela.
- Lo sé, lo pone en tu cuaderno.
Silencio.
- Mi cuaderno… ¿Me lo devuelves?
- Claro. Aquí lo tienes.
Miradas, sonrisas.
- Esto… Lucas, ¿has leído mi cuaderno?
- Pues creo que a ti no te podría mentir. Si, lo he leído, verás, se que no debí hacerlo, pero sin querer abrí una página y con ver la letra de forever supe que tenía que seguir leyendo. Y lo siento, de verdad. Pero sé que si no lo hubiese leído no me hubiese atrevido a dar este paso y no te hubiese conocido realmente y ahora que te conozco, me pareces la chica más maravillosa del mundo.
- Vaya… No sé qué decir…
Ambos sonríen.
- Lo entiendo.
- Lucas, en realidad no sé si estoy enfadada o contenta. Si te digo la verdad me da muchísima vergüenza que lo hayas leído, pero por otra parte me alegra que hayas sido tu el que lo hayas leído y ahora sepas como soy de verdad.
- Fantástica.
- Debes sentirte privilegiado, eres el único que conoce mis secretos.
- ¿Confías en mí?
- No sé el motivo, pero sí, confío en ti.
Sin darse cuenta los dos jóvenes están caminando por el parque. Comparten risas, miradas de complicidad y opiniones.
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